Muchas padres me preguntan, ¿cómo puedo hacer que mi hijo haga esto? ¿O eso? ¿O aquello? Lo entiendo. Pasamos nuestro día a día corriendo de un lado para otro – de la cama al baño, de casa al cole, del cole al parque, y otra vez a casa para ducharnos, cenar, dormir y hacer todo de nuevo al día siguiente.
Será mucho más fácil si nuestros hijos nos obedecieran.
Te voy a decir una cosa…
Cuando los niños se sientan mejor, se portan mejor.
Parece bastante sencillo, ¿verdad? Cuando tu hijo se sienta más conectado contigo, es más probable que coopere contigo y haga lo que le pides.
Pero ellos no se sientan mejor cuando le decimos que tienen que sentirse mejor.
Imagínate que tu niño está jugando con una pala en el parque, y que el dueño de esa pala viene a cogerla. Tu niño empieza a llorar. ¿Qué le sueles decir? «El juguete no era tuyo. ¡Mira cuántos juguetes tienes aquí!»
¿Pero cómo crees se siente el niño en ese momento? Ponte en su lugar. Estás allí tan contento cuando viene otra persona, interrumpe lo que estás haciendo y además coge lo que estás usando. Yo me sentiría bastante frustrada. Dudo mucho que que me dieran otra cosa me hiciera sentir mejor.
¿Qué puedes hacer?
Lo niños se sienten mejor cuando se sienten escuchados y aceptados.
Este mes, voy a compartir contigo técnicas concretas que puedes usar para validar las emociones de tu hijo. Ahora te comparto el más sencillo – y lo más difícil.
Escuchar.
O lo que yo llamo «muérdete la lengua hasta está casi sangrado».
Cuando los niños comparten con nosotros sus sentimientos o problemas, solemos intentar resolverlos por ellos. Antes de hacer esto, te invito a parar y escuchar.
Mira a tu hijo. ¿Qué te está diciendo? Ten en cuenta lo que te está contando con su lenguaje no verbal también!
Y no escuches para responder. Escucha para entender.
Otra cosa antes de que me vaya…
¿Sabes qué?… Nosotros también nos sentimos mejor cuando nos sentimos escuchados y aceptados.
¿Cada cuándo prestas atención a tus sentimientos? ¿Te has dado cuenta de cómo se siente tu cuerpo cuando estás contenta o frustrada o nerviosa? ¿O no te dejes sentir porque no tienes tiempo? Intenta tomar conciencia de esto cuando te sientes agobiada y a veces, solo con hacer esto sentirás alivio.
Esta semana dedica un poco de tiempo a observar los sentimientos – los tuyo y los de tu hijo.
No tienes que decirlo en voz alta, pero cuando lo sientas, nómbrarlo.
¿Quieres saber más sobre cómo afrontar los sentimientos de tu hijo? Apúntate a mi lista de correos para saber cuándo es el próximo taller, «Cómo hablar a tus hijos».